Deus ex machina

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La esencia de la tecnología no es, de ningún modo, tecnológica.(...)
En todas partes estamos presos y encadenados a la tecnología, tanto si la afirmamos como si la negamos apasionadamente. Pero estamos entregados a ella del peor modo posible cuando la consideramos neutral. (Heidegger)
Marx dijo: "las tecnologías más profundas son las que han desaparecido" (Selfe) 
En ocasiones en el teatro griego, cuando la trama se enmarañaba de tal modo que parecía imposible la solución, se acudía a un recurso fácil: materializar la presencia de una deidad en la escena que, con sus poderes, desataba cualquier nudo. Para introducir esa presencia sobrenatural se utilizaba una grúa (machina). De ahí la expresión Deus ex machina para referirse a "un elemento externo que resuelve una historia sin seguir su lógica interna" (Wikipedia).
En el ámbito educativo las tecnologías han sido tradicionalmente vistas de esta manera, como un Deus ex machina, algo externo que vendrá a solucionar todos los problemas, que no son pocos, de la Escuela. Así, tanto las familias del alumnado cuanto los docentes, tienden a pensar que bastará con aplicar la informática (sic) al proceso de enseñanza y aprendizaje y éste se hará más eficiente en todos sus aspectos.
La posibilidad de cambiar la organización del sistema, la metodología empleada, los recursos humanos y técnicos —desde los pupitres hasta las pizarras, pasando por los horarios, la disposición del mobiliario, etc, etc —no se contempla, porque pertenece a esa tecnología "neutral" de la que nos habla Heidegger en la cita de arriba, esa tecnología "desaparecida", transparente, siguiendo a Marx.
Evidentemente, las TIC y la tecnología no son la misma cosa, aunque en el ámbito educativo se tiendan a equiparar ambos términos, sobre todo cuando se habla de "introducir las tecnologías en el aula", como si un libro de texto, una pizarra o la disposición de los pupitres en el aula no tuvieran nada de tecnológico.
La idea más común es que nos relacionamos con los gadgets tecnológicos como simples herramientas que nos permiten lograr nuestros propósitos. En la medida que una nueva tecnología permita lograr de forma más eficiente ese propósito, será mejor, la adoptaremos de inmediato.
La principal debilidad de esta noción es que no se contempla la manera en la que las tecnologías estructuran la actividad humana. Si hablo por teléfono sólo de vez en cuando, no quiere decir que deje de estar bajo el influjo de esta tecnología mientras no la uso, puesto que forma parte de una idea global, de una gestalt, de lo que es la comunicación para nosotros.
Las tecnologías no son simples medios para la actividad humana, sino también "poderosas fuerzas que actúan para remodelar dicha actividad y su significado" (Winner. El subrayado es mío).
Así pues, la irrupción de Internet (no de los ordenadores, ¡por dios!) en el ámbito educativo (y en todos los demás) no supone simplemente cambiar (optimizar) las herramientas que usan los docentes y los estudiantes, sino también la manera de pensar sobre esa actividad que llamamos estudiar.
Es por eso por lo que, a mi modesto entender, las TIC (es decir, Internet) no acaban de cuajar en las aulas. Suponen un cambio de mentalidad, un cambio cultural, y eso cuesta mucho más que cambiar un libro de papel por una tablet.
Afirma Neil Postman que "para que la Escuela tenga sentido los alumnos, sus padres y sus profesores, necesitan un dios, o varios, a quien servir..." y saca a colación el famoso aforismo de Nietzsche: "el que tiene un por qué para vivir, puede soportar cualquier cómo".
La Escuela necesita replantearse ese "por qué" en esta sociedad (post) digital. Pero acumular nuevas tecnologías sin hacerse esa pregunta es, en lugar de buscar ese "dios", del que habla Postman, confiar en un inverosímil Deus ex machina.

Referencias:
  • Heidegger, M. "The question concerning technology" (1977)
  • Postman, N. "El fin de la educación" (1999)
  • Sancho Gil, J.M. "La tecnología educativa en un mundo tecnologizado" (2010)
  • Selfe, C. L. "Technology and Literacy in the 21st Century" (1999)
  • Winner, L. "La Ballena y el Reactor" (ed. 2008)





4 comentarios:

  1. Muy de acuerdo, Aitor. La cuestión no es usar tal o cual artefacto digital, sino ser capaces de adaptar nuestra metodología a los nuevos tiempos y enseñar algo más que lo que cualquiera de nuestros alumnos pueda encontrar en google. Un reto bien complejo pero que ya debería estar siendo afrontado... En fin, felicidades por el post. Salud!

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  2. Es como predicar en el desierto... una vez pronuncies el discurso siempre habrá alguien que levante la mano para preguntar cómo se enchufa la PDI :(

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  3. Totalmente de acuerdo. Las TIC pueden ayudar si las usamos bien y nos cuestionamos lo que ocurre en el aula, si no se imponen desde arriba porque toca o porque hace innovador, si cambian metodologías, relaciones y evaluación, si sirven para abrir el aula. Si no, un dios o mejor un ídolo con pies de barro

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  4. De acuerdo con Winner. Siempre he dicho que la tecnología ofrece la posibilidad de afrontar la sctividad bajo otros enfoques y eso nis lleva a la antesala del cambio metodológico. A partir de ahí se afronta la nueva realidad o nos alejamos de su umbral.
    Buen post Aitor. Un saludo

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