La Escuela Infinita (homenaje a D.F. Wallace)

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En el catálogo de obras del gran cineasta James O. Incandenza figura una obra de culto, misteriosa, La Escuela Infinita (también conocida como Samizdat), rodada en el año del parche transdérmico Tucks. La versión primigenia se filmó antes del tiempo subsidiado, pero desapareció sin dejar rastro. Protagoniza esta obra, una hora en blanco y negro, Joelle Van D, inquietante actriz y locutora de la WYYY conocida como Madame Psicosis, fundadora, además, de la Unión de los Horrible e Inverosímilmente Deformes.
La cinta se rodó para ser diseminada por InterLace en los teleordenadores de las escuelas de la ONAN pero, curiosamente, no llegó a su destino. Entre los círculos de los yonkis y buscavidas del centro de desintoxicación Ennet House se rumoreó que un hombre en silla de ruedas encargó a Pobre Tony (Tony Krause), que robara el original.
Poco después James Incandenza (conocido por sus hijos como Él Mismo) se suicidó metiendo la cabeza en el microondas y Pobre Tony sufrió un ataque de delirium tremens que acabó de destruir su cerebro.
Nadie conoce a ciencia cierta el contenido de La Escuela Infinita. Sólo hay rumores.
El grupo de docentes Les Professeurs en Fauteuils Roulants, partidarios de una escuela conservadora, reivindicó el robo de la cinta como parte de su campaña de acción directa contra la renovación pedagógica.
En una nota (manuscrita, por supuesto) entregada a las fuerzas de seguridad del bloque ONAN calificaban a La Escuela Infinita como película adictiva y alienante. 
Sin embargo, los rumores apuntan a que el film pondría en cuestión todos los pilares de la Escuela Tradicional. 
Incandenza, austero hasta la ascesis y maestro de las lentes fotográficas, habría filmado a una profesora (Joelle Van D) y su alumnado en pleno trabajo, una hora en el aula. Lo que se mostraba en la película acabaría con la Escuela Obsoleta y fundaría otra Escuela, la Escuela Infinita, que se basaría en la construcción de conocimiento, no en la transmisión de información.
El agente Marathe, de la PUNP (Por Una Nueva Pedagogía) ha sido encargado de recuperar la cinta. 
Se rumorea que cualquier docente que vea la película no podrá volver a las metodologías transmisivas (con o sin TIC). Por eso es tan importante recuperar La Escuela Infinita y diseminarla por las escuelas de la ONAN.


NOTA: Este post es un homenaje a La Broma Infinita, de David Foster Wallace.


3 comentarios:

  1. Uno de mis autores favoritos, Bohumil Hrabal, publicó sus escritos como samizdat. Seguramente, estoy condenado por ello a un futuro distópico como el que tan bien retratas :)
    Feliz año, compañero.

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  2. Entre la distopía presente la y la esperanza hay una distancia infinita que solo se puede superar de un salto a lo Kierkegaard. Tengamos fe y humor, como nos empujas a tener

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